Dos meses en la República Dominicana
ensayo fotográfico por Rita Billingsley
Pelea de Gallos
 
 
  Los domingos, y a veces los jueves, había peleas de gallos.  Los hombres preparaban sus gallos y empezaban las peleas en frente de alguna casa.  Se formaba un círculo para que los animales no se escaparan.  Todos gritaban y animaban a sus gallos.  El que ganara se quedaba con el gallo perdedor para la cena de esa noche.  Las mujeres no participaban al comienzo de las peleas, pero sí se iban acercando poco a poco y finalmente gritaban con los hombres.
 Los jóvenes de las familias eran los que tenían los gallos, y los animales dormían con sus dueños.  Por las noches cantaban los gallos y me despertaban. Los jóvenes los bañaban con buches de agua.  A mí no me gustaban las peleas porque eran sangrientas y duraban mucho.  Los gallos sufrían, pero cuando había peleas era como una fiesta y mi padre siempre invitaba al dueño del gallo perdedor a cenar con nosotros.